Operación Tokyo

La "Operación Tokio" y las Fisuras de la Banca Chilena

  1. Introducción

La Operación Tokio (2026), liderada de forma conjunta por la Fiscalía Metropolitana Sur y la Policía de Investigaciones (PDI) de Chile, desarticuló una sofisticada y alarmante red de lavado de activos directamente vinculada a la organización criminal transnacional conocida como el Tren de Aragua.

Entre los años 2022 y 2025, esta peligrosa estructura criminal logró movilizar y expatriar una cifra superior a los 84 millones de dólares (equivalentes a más de 75 mil millones de pesos chilenos). Los fondos ilícitos provenían de violentas actividades delictivas perpetradas en suelo chileno, tales como extorsiones, secuestros, tráfico de drogas y explotación sexual.

Lo verdaderamente alarmante de este caso no es solo el masivo volumen de dinero, sino el modus operandi: la organización logró infiltrar con éxito el sistema bancario formal mediante la cooptación de empleados y colaboradores internos, poniendo en entredicho las matrices de compliance (cumplimiento normativo) de las principales entidades financieras de Chile. Hasta la fecha, la investigación criminal reporta un total de 17 personas formalizadas, destacando la presencia de operadores vinculados a BancoEstado y Banco Santander. El fenómeno afecta gravemente la integridad del sistema financiero y la gobernanza del país.

  1. El Arsenal del Blanqueo: Instrumentos y Tipologías Utilizados

Para burlar los umbrales de alerta y ocultar el origen ilícito del dinero dándole apariencia legal, la red criminal combinó astutamente técnicas tradicionales con herramientas tecnológicas de difícil rastreo:

  • Pitufeo (Smurfing): Consistía en el fraccionamiento de grandes sumas de dinero en montos pequeños (como depósitos sucesivos de 400.000 pesos) a través de una red masiva de testaferros o prestanombres. Con esto evitaban gatillar las alarmas automáticas del sistema para transacciones en efectivo que superan los límites legales.
  • Infiltración y Captura Interna (Factor Humano): La organización reclutó operadores clave dentro de la banca. Un exejecutivo de nacionalidad venezolana de Banco Santander presuntamente se encargaba de desactivar o justificar internamente las alertas automáticas de prevención. Por otro lado, una mujer que prestaba servicios en BancoEstado a través de una empresa externa (formalizada por extorsión) facilitaba el flujo operativo de los fondos.
  • Cuentas Bancarias Múltiples: Se utilizaron múltiples cuentas corrientes y de ahorro para fragmentar, distribuir y desdibujar el rastro del dinero mediante frecuentes movimientos electrónicos.
  • Empresas de Papel y Fachada: Crearon sociedades ficticias como Bex Group/Bexvida y Bex Digital (constituidas por ciudadanos venezolanos) , utilizando documentación falsa y falsas facturaciones para justificar ingresos de operaciones inexistentes.
  • Criptoactivos y Remesas Transnacionales: Convirtieron al menos 400 millones de pesos en activos digitales para ocultar su origen. Utilizaban canales virtuales y agencias de envío para remesar el dinero de manera fraccionada hacia el extranjero, reportando directamente a líderes de la cúpula recluidos en prisiones de Colombia y Venezuela.
  • Bienes de Cobertura e Intermediarios: Compraban bienes inmuebles, vehículos u otros activos utilizando intermediarios que actuaban como fachada para ocultar la identidad del verdadero beneficiario.
  1. Matriz de Riesgos: El Impacto en Banco Santander, BancoEstado y el Estado Chileno

La implicación directa de personal propio o subcontratado expone a las entidades y al aparato público a severas vulnerabilidades financieras y de seguridad:

  1. Riesgos para Banco Santander
  • Riesgo Operativo: El uso de cuentas internas para blanqueo evidenció fallas críticas en los sistemas de monitoreo. Los controles automatizados de primera línea quedan obsoletos si el personal con atribuciones está coludido para "limpiar" las alertas.
  • Riesgo Reputacional: La vinculación de un ejecutivo con lavado y extorsiones destruye la confianza pública y deteriora la percepción de su gestión privada.
  • Riesgo Legal y Financiero: La entidad arriesga millonarias multas administrativas de la CMF y la UAF por negligencia grave en el monitoreo y por no emitir oportunamente Reportes de Operaciones Sospechosas (ROS). Bajo la Ley 20.393, enfrenta responsabilidad penal de la persona jurídica por no implementar eficazmente su modelo de prevención de delitos. Esto se traduce en pérdida de clientes, inversionistas y costos extra en auditorías.
  1. Riesgos para BancoEstado
  • Vulnerabilidad en Outsourcing: La participación de personal externo demostró los peligros en la cadena de suministro y subcontratación. Los filtros de background check (verificación de antecedentes) para empresas externas suelen ser menos estrictos, facilitando la infiltración criminal.
  • Riesgo Regulatorio: El caso genera severas dudas sobre los controles de la banca pública, lo que acarrea un mayor escrutinio estatal y la exigencia inmediata de reforzar su cumplimiento normativo para mitigar riesgos.
  1. Riesgos para el Estado Chileno
  • Pérdida de Credibilidad Institucional: La ciudadanía percibe ineficacia en las herramientas estatales para combatir el crimen organizado de manera oportuna.
  • Impacto Económico y Seguridad: Las redes de lavado distorsionan la economía formal, reducen el ingreso fiscal y fortalecen financieramente a organizaciones criminales que amenazan directamente la seguridad pública.
  • Desafíos Regulatorios y Políticos: El caso reactivó un intenso debate legislativo en Chile sobre el secreto bancario y la necesidad de acelerar la Ley de Inteligencia Económica, exponiendo a las autoridades a mejorar las leyes y los recursos de supervisión.
  1. Conclusión

El Caso Tokio es  un ejemplo crítico en la gestión de riesgos financieros en Chile.  Demuestra que el blindaje puramente tecnológico o algorítmico es insuficiente cuando las mafias transnacionales ejecutan estrategias coordinadas de cooptación del factor humano.

 

La detección y prevención exigen una coordinación profunda entre bancos, reguladores y autoridades. Para la banca tradicional, el desafío urgente consiste en auditar exhaustivamente los privilegios de sus ejecutivos, robustecer los controles de terceros (know your partner/supplier), innovar en trazabilidad y blindar la ética de su cultura organizacional frente a los intentos de infiltración criminal

 


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