Retiro de fondos: ¿y el largo plazo?

El informe de estabilidad financiera del banco central de Chile correspondiente al segundo semestre de 2020 señaló que la economía podría ver reducida su capacidad de crecimiento ante un segundo retiro del 10%. El monto total pagado del primer retiro hasta fines de octubre llegó a US$17.000 millones, un 6,5% del PIB; y se estima que el segundo retiro debiera estar cercano a esa cifra o algo menor. Como política pública, y más aun considerando la magnitud de los montos involucrados, debiesen analizarse los efectos económicos y sociales no solo de corto plazo, sino también de largo plazo, aunque esto último ha estado más bien ausente del debate.

Algunos justificaron el primer retiro señalando que sirvió para estimular la economía en un momento complejo por la pandemia, entregando liquidez a las familias y ayudando a un deprimido consumo interno. Esto es efectivo, pero fue un efecto de corto plazo y más acotado de lo esperado. El propio banco central estimó que el efecto fue aumentar en 1,2% el PIB y aliviar la situación financiera de los hogares.  Sin embargo, el análisis del instituto emisor añade que para generar un incremento del PIB de 1,2% en 2020, se ha reducido el ahorro previsional de los hogares en un 6% del PIB, más un costo fiscal del 2,5% del PIB. En comparación, por ejemplo, un incremento de la inversión pública financiado con deuda, por un monto equivalente de la reducción del ahorro privado elevaría el PIB en 6,3% en un año. En otras palabras, la medida es menos efectiva que una medida fiscal equivalente. En otras palabras, el costo económico del retiro (disminución de ahorro y gasto fiscal) es mayor que el beneficio (crecimiento de corto plazo); sin considerar además el daño al sistema de pensiones y otras externalidades negativas.

Pero hay que agregar los efectos de mayor plazo. Los retiros implican en la práctica una reducción de ahorro privado nacional, lo que a su vez se traducirá en una disminución de la inversión, y finalmente del crecimiento, ya que la inversión determina en buena parte la capacidad de crecimiento de la economía. Es bueno recordar que las medidas de corto plazo para enfrentar una emergencia pueden tener efectos y consecuencias negativas de largo plazo, como la caída de la inversión, que debieran ser parte del debate para ponderarlas en su justa medida. No vaya a ser que por resolver un problema de corto plazo nos compremos un mayor problema a largo plazo, afectando los pilares estructurales de la economía. Hoy, lamentablemente parece importar poco el debate técnico y menos la mirada de largo plazo, pero es un análisis que vale la pena considerar no solo en las políticas públicas sino también en las decisiones financieras individuales y del hogar.

 

PATRICIO RAMIREZ R.

Director

Grial Asesorías Spa

 


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